
Las riendas de la historia las toma en esta ocasión Chris Redfield (en adelante nos referiremos como “sobrehormonado), quien ya fuera co-protagonista del primer título de la saga. Sustituyendo a Jill tenemos en esta ocasión a Sheva (en adelante “autóctona”, para no ofender a nadie) , una autóctona (creada para acallar los rumores de racismo que cernían al juego) que ayudará al sobrehormonado a matar zombies (en adelante “gente un tanto nerviosa”).
Nos encontramos ante un juego que, a pesar de su grandísima brevedad y una linea argumental ESTÚPIDA (sí, con mayúsculas, me dan arcadas cada vez que vuelvo a oir la palabra “compañero” Blueeerggg!!), nos presenta la novedad por la que este juego merece ser jugado: El modo cooperativo. Si bien en individual no deja de ser un “avanza-mata-salva a la autóctona”, en el modo cooperativo nos encontramos con un juego completamente nuevo, en el que repartir municiones y ayudar al otro se convierte en prioridad, ya que la partida y el desenlace es el mismo.
En fin, desde Nintendo no nos queda más que sentarnos a esperar al Remake de “Resident Evil Zero”, donde la innovación del control... no, espera, eso está muy manido... los nuevos gráficos... tampoco... Bueno, será otro port 1:1, pero y que? Es una joya que solo se puede disfrutar en el Reino Champiñon! Juajuajuajua!!








